Experiencias y consejos para gestionar el estrés en el periodismo

Publicado por Mathías Da Silva
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Llegar a tener el “cerebro reventado” por la rutina, “sufrir por una investigación” que está en marcha o sentir “angustia” por sus efectos son distintos síntomas del estrés que genera el ejercicio del periodismo. En una época donde la atención a la salud mental se coloca en el centro, no atender este aspecto para el trabajo individual o al liderar un equipo de periodistas, es una omisión incluso más importante que cualquier otra de índole profesional.

En base a sus experiencias personales, este fue el mensaje que dejaron tres periodistas que alcanzaron el éxito con sus investigaciones, sufrieron los efectos del estrés posterior y con diferentes herramientas se reinventaron. La temática fue abordada en el webinario organizado por IJNet Español, titulado “Cómo gestionar el estrés tras la publicación de tu trabajo”.

Quienes participaron fueron Mar Cabra de España, periodista que ganó el premio Pulitzer por liderar el equipo de investigación de los “Panama papers” y cofundadora del proyecto de periodismo y salud mental The Self InvestigationJuan Camilo Maldonado de Colombia, periodista y politólogo que dirige la plataforma de periodismo Mutante; y Paulette Desormeaux de Chile, periodista de investigación y docente, cofundadora del medio La Pública y editora de Mega Investiga en Meganoticias.

Las historias de los tres periodistas tienen en común que llegó un momento que dijeron “basta”. Desormeaux recordó su “burn out” [consumirse o estar quemado] luego de asumir distintos trabajos periodísticos durante varios años: “Nunca podía descansar, ni soltar lo que publicaba, porque venían repercusiones. Mi principal problema era la gestión del tiempo”.

La periodista chilena señaló que esto traía efectos sobre su salud mental. “Me veía irascible, se me caía el pelo, tenía taquicardia. Yo sentía que iba a pasar, pero ya era un estilo de vida”, contó. Hasta que llegó el día: “Me di cuenta que no podía más, me había consumido por completo, tenía el cerebro reventado”. La primera decisión fue ir a un centro de rehabilitación para desconectarse por 10 días e iniciar una nueva rutina.

Maldonado, a su turno, recordó la “crisis nerviosa” que sufrió cuando era un joven periodista y publicó una crónica tras ir de incógnito a la Sierra Nevada de Santa Marta, territorio dominado por grupos armados. La nota fue un éxito, pero el entrevistado y protagonista de la historia sufrió las consecuencias. “Por primera vez veía el efecto de nuestro trabajo en la vida de las personas, en este caso de un campesino que se rebuscaba la vida”, que terminó exiliado y buscado por la Policía, rememoró.

Cabra, desde su actual rol como promotora del cuidado de la salud mental, celebró que los periodistas hablen “abiertamente” de estos temas: “Yo también me quemé y sufrí por los efectos de mis investigaciones”, remarcó. Repasó que era una persona “que creía que podía con todo”, pero acumuló estrés por varios años hasta que su cuerpo empezó a “somatizar”. La consecuencia fue extrema: “Acabé en un hospital y me quitaron el ovario derecho. Eso fue el inicio de un cambio para mí”.

Desgaste y moral

Tras escuchar las distintas experiencias, todas con un núcleo común vinculado al estrés del periodismo, Cabra subrayó que este fenómeno se llama “síndrome del trabajador quemado o del desgaste profesional», reconocido por la Organización Mundial de la Salud.

“Los periodistas tendemos a definirnos por lo que hacemos y hay una diferencia entre lo que hacemos y lo que somos. Si apoyamos nuestra identidad en un único bastión, cuando dejamos de hacer eso no sabemos quién somos”, analizó Desormeaux.

En tanto, Maldonado planteó: “Tenemos que rehabilitarnos del periodismo y de la moral que tiene, de nuestros delirios de grandeza. Hay una relación entre eso y el malestar emocional, porque del tamaño del pedestal depende el dolor de la caída”. En el mismo sentido, la periodista chilena dijo que allí está el motivo por el que “siempre nos parece importante lo que hacemos: es por el periodismo y su moral”.

En base a su trabajo en The Self Investigation, la periodista española presentó distintos aspectos de “autocuidado” a tener en cuenta para evitar el estrés vinculado al trabajo: “comer y no delante de la computadora; dormir  bien y no estar conectados hasta el último minuto; hacer ejercicio; y hacer un uso selectivo del celular, en especial post publicación”.

Además, alertó por los impactos del “acoso en redes” vinculado al trabajo de los periodistas, y para quienes lideran equipos, pidió que dediquen tiempo al contacto “uno a uno con sus periodistas, para saber cómo se encuentra”.

Maldonado dijo que hay que asumir que “somos parte de un gremio que romantiza la explotación laboral y la disfraza de causa pública”. Subrayó que esa lógica tiene efectos innegables “en la salud de las personas”, y llamó a reflexionar sobre el modelo de producción que integramos y potenciamos desde nuestro rol en los medios.

“Que ningún periodista sienta que el malestar es exclusivo de él. Tenemos la responsabilidad de cuidarnos y de hacernos la pregunta de cómo nos cuida la organización para la que trabajamos”, dijo. Luego sentenció: “Siento que trabajamos en organizaciones que están muy cómodas no haciéndose preguntas sobre el cuidado de su gente. El resultado de eso son personas lastimadas y sintiéndose culpables porque no están siendo fuertes. Debemos pensar en generar un periodismo que haga menos daño”.

Puedes ver el seminario online completo aquí:


Imagen de Elisa Ventur en Unsplash. 

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