Es tendencia en la región: cada vez más políticos juegan la carta de estigmatizar a la prensa y dirigir a la población en su contra. Como resultado de esta situación, los periodistas se someten a una autocensura, por miedo a represalias o humillaciones públicas de parte de los gobiernos.

Óscar Portillo vivió esto en El Salvador. Cuando trabajaba para El Diario de Hoy, comenzó a ver amedrentamientos del gobierno de Nayib Bukele hacia sus colegas y experimentó en carne propia, por error, una escena que le iba a anticipar la relación entre el gobierno de su país y la prensa crítica.

“En una ocasión, cuando Bukele aún hacía conferencias de prensa, yo estaba esperando en la sala de prensa de la Casa Presidencial. Una muchacha de protocolo me jaló el carné de prensa, bastante fuerte, y me preguntó de dónde era yo. Le dije que trabajaba para El Diario de Hoy. Otro colega le cuestionó por la manera en que me jaló. Ella estaba viendo quiénes eran de El Faro y de Revista Factum para no dejarlos entrar”, explicó Portillo.

“Varios colegas no quieren hacer algo tan llamativo o que encienda las alertas del gobierno. Ya en conferencias de prensa no los dejan entrar. Varios colegas míos se autocensuran”, comentó Portillo, quien afirma que dejó el mundo de los medios de comunicación por las malas condiciones laborales y el inicio de los amedrentamientos a periodistas.

El Salvador es uno de los países en la región que más ha caído en el índice de Libertad de Prensa. De las 180 naciones que figuran en este estudio, el país centroamericano se coloca en la posición 133, tras caer 18 puestos con respecto al estudio anterior.

El índice otorga puntuaciones del 0 al 100 a todos los países de acuerdo a cinco indicadores: contexto político, marco legal, contexto económico, contexto sociocultural y seguridad. Los países que puntúan entre 85 y 100 tienen una calificación de “buena situación»; los que figuran con notas entre 70 y 85 tienen una situación “más bien buena»; mientras que las naciones que obtienen puntaje entre 55 y 70 puntos son calificados como “situación problemática”. El Salvador figura en la siguiente categoría más baja, con los países que puntúan entre 40 y 55 puntos y se les etiqueta de “situación difícil”.

“Los medios son víctimas de la violencia generalizada que reina en El Salvador. Desde que accedió a la presidencia, en junio de 2019, el presidente Nayib Bukele ataca y amenaza a los periodistas no afines a su gobierno. El ejercicio periodístico está marcado por el acoso a medios críticos y la criminalización de la cobertura sobre seguridad pública y pandillas. El uso de trolls refuerza la narrativa oficial y la información sobre asuntos públicos es confidencial desde la pandemia”, resume el reporte.

Una región “difícil”

El caso salvadoreño es la norma en una región centroamericana marcada por la violencia y el poco acceso a la información pública. Más abajo en el ranking, destacan Guatemala, Honduras y Nicaragua, estos últimos dos países con situaciones graves de violación a la libertad de prensa.

Inclusive países como Costa Rica, un oasis de libertad de prensa en la región, vive un deterioro llamativo en los últimos tres años. En 2021, este país figuraba en la quinta posición a nivel mundial, solo superado por países escandinavos. No obstante, la tensión entre el nuevo gobierno que inició mandato en 2022 y los medios de comunicación, hicieron que Costa Rica cayera al puesto 26.

“El Estado no acostumbra a interferir en el trabajo de la prensa. Sin embargo, a lo largo de 2022, el gobierno profirió ataques verbales hacia determinados medios y periodistas, y ciertas instituciones se negaron a facilitar información de interés público a los medios”, dice el informe, que a su vez rescata que “a pesar de los intentos del Ejecutivo por estigmatizar a la prensa crítica, los periodistas no sufren amenazas contra su integridad física, ni vigilancia o encarcelaciones”.

Altos y bajos en Sudamérica

Los cambios de timón en Sudamérica también se han visto reflejados en saltos o caídas en este ránking. Argentina, por ejemplo, con tan solo ocho meses de Milei en el poder, ya refleja una caída de 10 puntos, pasando de tener una situación “más bien buena” a “problemática”.

La agresividad de Milei hacia los medios de comunicación, especialmente los públicos, levantó la voz de alarma desde que ganó las elecciones en ese país.

“Es lamentable que el presidente Javier Milei pueda anunciar, de un día para otro, la muerte de una agencia de noticias activa en el país desde hace casi ocho décadas. El desmantelamiento de los medios públicos supone un riesgo real para el pluralismo en Argentina. El cierre de Télam es, para la organización que realiza el ranking, Reporteros Sin Fronteras (RSF), un duro golpe al periodismo y al derecho a la información”, declaró en ese momento Artur Romeu, director de la oficina de RSF en América Latina.

Otros países como Chile, Colombia y Brasil, han mejorado levemente su puntuación, pero no dejan de considerarse países con situaciones problemáticas o muy graves de libertad de prensa.

“El nuevo gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva está llevando a cabo una normalización de las relaciones entre los organismos del Estado y la prensa, tras un mandato de Jair Bolsonaro marcado por una permanente hostilidad hacia el periodismo. Sin embargo, la violencia estructural contra los periodistas, un panorama mediático marcado por una fuerte concentración privada y el peso de la desinformación constituyen un reto para la libertad de prensa en el país”, reza la ficha de Brasil de RSF.

La lista completa se puede consultar en la web de Reporteros Sin Fronteras.


Imagen de Mads Thomsen en Pexels.