13 consejos para investigar la desinformación política

Publicado por Maurício Ferro
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Casi todos los smartphones de Brasil tienen instalado WhatsApp.

Si bien la aplicación de mensajería garantiza una buena comunicación dentro y fuera del país, su uso generalizado también facilitó la proliferación de desinformación en el período previo a las elecciones presidenciales de 2018. En esos días, Patricia Campos Mello, periodista del Folha de São Paulo, informó de cerca sobre la difusión masiva de desinformación en WhatsApp.

En base a esa experiencia y durante una reciente clase magistral del proyecto del Centro Internacional para Periodistas (ICFJ) Desarmar la desinformación, Campos Mello ofreció una serie de consejos para los periodistas que investigan la desinformación política.

(1) Empieza a hablar

Empieza tu cobertura hablando con la gente.

En 2018, las campañas políticas en Brasil contrataron agencias de marketing para difundir desinformación a través de mensajería masiva en WhatsApp. Campos Mello habló con expertos en marketing de campañas y con sus empleados, elaborando una lista de empresas y agencias que prestaban estos servicios de mensajería para la campaña electoral.

«En ese momento, la gente no sabía lo que era el envío masivo de mensajes. Ni nosotros, los periodistas, ni el Tribunal Superior Electoral (TSE), ni nadie. Era algo que recién empezábamos a comprender», dijo.

(2) Busca datos

A continuación, hay que buscar datos. En Brasil, por ejemplo, los periodistas pueden buscar en DivulgaCand, una base de datos del TSE con mucha información relacionada con las elecciones, incuyendo detalles sobre donantes de campaña, contratistas, activos de los candidatos y mucho más.

Busca también en las empresas que estás investigando. Conocer las direcciones de las propiedades, los números de teléfono y otros detalles te permitirá investigar más a fondo.

Conocer detalles sobre las empresas también te permitirá investigar cuáles pueden haber sido objeto de demandas judiciales. Busca, por ejemplo, empleados o antiguos empleados que las hayan demandado. En general, estas personas están más dispuestas a hablar con los periodistas.

«Denunciante, empleado, ex empleado […] siempre es importante», dijo Campos Mello. «Siempre hay una Disneylandia de datos por descubrir, pero ayuda mucho contar con un denunciante».

La investigadora contó que visitó la base de datos del Tribunal Regional de Trabajo para analizar las demandas presentadas contra las agencias que prestaban servicios de mensajería masiva. A partir de esa información, pudo elaborar una lista de posibles fuentes para su investigación.

(4) Pide documentos

Puede que algunos informantes envíen información espontáneamente, pero los periodistas también deben buscar proactivamente datos y documentos de esas fuentes. Pídeles fotos, hojas de trabajo, intercambios de mensajes, etc. para reforzar tu cobertura información, aconsejó Campos Mello.

(5) Verifica tus fuentes

Los periodistas deben ser muy cuidadosos con sus fuentes. Siempre hay que verificar si la fuente dice la verdad y cuidar su identidad para evitar que sufra eventuales represalias.

Por ejemplo, tras publicar sus primeras coberturas sobre la desinformación que estaba investigando, Campos Mello recibió mensajes directos en redes sociales de alguien que decía estar interesado en colaborar, y que decía trabajar en una agencia de marketing.

«Necesitaba verificar si realmente trabajaba en esta agencia, así que tuve que recabar más información. A la vez, le aseguré que preservaría su identidad», dijo.

(6) Colabora

Las colaboraciones refuerzan la lucha contra la desinformación. Los periodistas pueden buscar, por ejemplo, universidades y centros de investigación con los que trabajar y que puedan aportar valor añadido a sus investigaciones.

Reporteros brasileros se asociaron con la Universidad Federal de Río de Janeiro durante las elecciones de 2022 para monitorear WhatsApp y Telegram, ya que la universidad ya estaba analizando los sitios web más compartidos por los políticos.

Hay numerosas herramientas gratuitas que pueden ayudarte en tus investigaciones. Por ejemplo:

  • Wayback Machine

Wayback Machine es una base de datos digital en la que están disponibles gratuitamente miles de millones de versiones archivadas de páginas web. Borrar registros de Wayback Machine es difícil y requiere acciones legales, señaló Campos Mello.

  • Palver

Palver es una empresa tecnológica que monitorea grupos públicos de WhatsApp. Se asoció con el TSE durante el ciclo electoral brasileño de 2022. El panel es fácil de navegar y se puede filtrar por términos específicos, archivos adjuntos, etc.

  • CrowdTangle

CrowdTangle es una herramienta de Meta que monitorea lo que circula en las redes sociales. Puede ayudar a los periodistas a analizar los temas que son tendencia y los que no lo son. Con esa información se puede evitar «amplificar la desinformación, con la ilusión de que se está ayudando a combatirla», dijo Campos Mello.

Si escribes sobre algo que no tiene mucha tracción, es probable que estés ayudando al desinformador a difundir la desinformación entre nuevas audiencias.

  • SimilarWeb

SimilarWeb es otra herramienta útil para rastrear desinformación. «Con SimilarWeb, medimos qué sitios eran los más compartidos en grupos de WhatsApp y por políticos. Exploramos esos sitios para ver si tenían una gran audiencia o no. Los resultados fueron aterradores», explica Campos Mello.

Muchos de estos sitios toman noticias de fuentes periodísticas fiables y las reempaquetan con sesgos de extrema derecha, distorsionando la información.

(8) Mapeo

El seguimiento de la desinformación forma parte de nuestra nueva realidad, dijo Campos Mello: «Es interesante mapear todos esos sitios; saber cómo se han financiado y qué personas están detrás de ellos».

(9) Atención a los cambios en la legislación

Los periodistas deben seguir de cerca cualquier cambio en la legislación que pueda influir en cómo la desinformación se propaga en línea.

«Por ejemplo, hubo varias resoluciones del TSE y cambios en las políticas de las redes sociales con respecto a lo que se podía o no hacer en los anuncios políticos», dijo Campos Mello sobre Brasil. «Esas disposiciones, en teoría, contienen reglas para obligar a Google a detener la difusión de información falsa sobre el sistema electoral o sobre política».

(10) Cruzar datos

Se puede cotejar los datos públicos de las campañas políticas con los proporcionados por las plataformas de Big Tech. Por ejemplo, tanto Google como Meta disponen de bibliotecas de anuncios que los periodistas pueden utilizar para conocer los gastos declarados por particulares o empresas.

«En el caso de la promoción en Internet, solo el candidato o su partido pueden pagar a la plataforma para promover contenidos políticos. Lo que vimos en Brasil fue gente haciendo publicidad contra el candidato X o a favor del candidato Y», contó.

(11) Sigue el dinero

Tras las elecciones de 2022 estallaron en Brasil protestas antidemocráticas. Muchos de sus organizadores habían recibido financiación de poderosos empresarios.

Al seguir la pista del dinero, los periodistas pueden identificar a los actores que ayudan a organizar manifestaciones o a los que recibieron donaciones, y ponerse en contacto con esas personas.

(12) Monitorea tribunales y organismos de control

Periodistas, académicos y fact-checkers deben hacer un seguimiento de los tribunales y organismos de control del gobierno para nutrir sus investigaciones, y descubrir si el sistema judicial cumple con sus propias normas.

(13) Ten cuidado

Combatir la desinformación en las elecciones brasileñas de 2022 fue más difícil que en 2018. Hace cuatro años, la información falsa se difundía en un número limitado de plataformas. Hoy la infraestructura es mucho más amplia.

«En 2022, la desinformación creció porque los líderes políticos son más influyentes y tienen más seguidores. Hay un gran número de YouTubers, muchos sitios de noticias basura que se presentan como fuentes confiables e imparciales, así como TikTok, Kwai y otras plataformas de videos cortos», explicó Campos Mello.

Este ecosistema y las narrativas que circulan en él golpean duramente al periodismo profesional. «Los periodistas son los principales investigadores de las campañas de desinformación, y también uno de los principales objetivos», dijo Campos Mello. «Debemos tener cuidado».


Desarmar la desinformación es un programa dirigido por el Centro Internacional para Periodistas (ICFJ) con financiación de la Fundación Scripps Howard, organización afiliada al Fondo Scripps Howard, que apoya los esfuerzos benéficos de The E.W. Scripps Company. El proyecto, de tres años de duración, capacitará a periodistas y estudiantes de periodismo para luchar contra la desinformación.

Fotografía de Michal Matlon en Unsplash.
ijnet.net

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